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Cada vez es más común que personas y entidades computacionales trabajen de manera directa o indirecta de forma conjunta para resolver problemas de mayor o mejor complejidad. La comunidad científica está en busca de soluciones software que favorezcan la autonomía, robustez, flexibilidad y adaptabilidad en la interacción de los humanos con sistemas computacionales. En este sentido, las organizaciones de agentes que se auto-ajustan para obtener ventajas a partir de su entorno actual es la tecnología que parece más adecuada. Estas organizaciones suelen encontrarse en sociedades de agentes dinámicas o emergentes, tales como las sugeridas por los dominios Grid, los entornos Cloud Computing, las redes Peer-to-Peer u otros ambientes en los cuales los agentes pueden agruparse de forma autónoma para ofrecer servicios tanto a humanos, como a otras entidades computacionales.

En definitiva, tanto los seres humanos como los agentes tienen la capacidad de establecer una serie de relaciones o interacciones entre sí, formando lo que podríamos denominar sociedades humano-agente para cumplir con sus objetivos dentro de una organización o estructura social. Esta visión está muy relacionada con el concepto de computación social, donde los sistemas se construyen a partir de las interacciones entre las entidades que forman parte de los mismos. Posibles aplicaciones de este tipo de sistemas son los mercados virtuales donde interactúan indistintamente agentes y humanos, subastas, entornos de simulación y entrenamiento (por ejemplo en entornos
3D), aplicaciones médicas, entornos de computación ubicua, domótica, etc.

Este proyecto tiene como objetivo principal el desarrollo de una arquitectura Cloud Computing de nueva generación que proporcione recursos de cualquier tipo (servicio, plataforma e infraestructura) y cuyo núcleo esté compuesto de una organización de agentes, que permita la gestión distribuida y no centralizada de la elasticidad, la seguridad, el balanceo de carga y la eficiencia energética de la arquitectura. Para ello, se tendrá en cuenta, no solo la infraestructura subyacente sino también los servicios que se ofrecen al usuario final.